miércoles, 2 de septiembre de 2020

Recibiendo Regalos

  ¿Cómo hago para darle las gracias a Mi Reina por haber trabajado personalmente en el diseño de estas prendas? Es un regalo sumamente original y estando dedicado a nuestros roles FemDom, seguramente nos dará más de una humarada cuando salgamos a lucirlo por la calle.
 



domingo, 30 de agosto de 2020

Hablemos un poco de inmoralidades

  Días anteriores por cuestiones propias de los juegos de rol, del FemDom y del BDSM en general, caímos o nos encontramos en la disyuntiva de redefinir la inmoralidad de nuestros actos al estar en roles.
  Para ello lo primero sería acordar una idea de lo que entendemos por “inmoral” y de que estamos hablando realmente. Seguramente muchos de nosotros usaremos la moral para medir algo, pero les aseguro que el patrón de medidas será muy diferente entre unos y otros. De ahí la razón de hacer este estudio personal y compartirlo con ustedes en el Blog.
  Inmoral es ese adjetivo que se utiliza comúnmente para hacer notar los comportamientos, las personas o las cosas que están o se oponen a la moral.
  El paso siguiente será tratar de acordar que entendemos por “moral”. A lo que diremos que es ese conjunto de valores, costumbres, creencias y normas que tiene una determinada comunidad o una persona y que tratan de guiarse o regirse a través de ella como seres sociales que somos. Un ejemplo podría ser: Hacer ostentación de riquezas en una comunidad de personas pobres es inmoral – otro punto sería acordar lo que entendemos por riquezas y pobrezas, pero será tema a tratar en un trabajo futuro –.  Es inmoral en otros casos no asistir a los servicios religiosos, el no pago de los diezmos, el usar maquillaje, el vestir con tales ropas, etc.  O sea, que nos queda claro que la inmoralidad, por lo tanto, depende de múltiples factores, desde los culturales y religiosos, hasta los generacionales.
  Enfocándonos ahora un poco más en nuestras prácticas FemDom, podríamos decir que socialmente se ven mal y en otros lugares son directamente censuradas o castigadas. Ni hablar de las persecuciones que se dieron décadas anteriores a aquellas personas marcadas como inmorales. La gran mayoría de ellas se fundamentaban en las coincidencias de los grupos religiosos en contra de las libertades sexuales de las personas. Otras se originan a través de las fobias que de una u otra forma nos fueron imponiendo nuestros padres o instituciones educativas. Los ataques contra la música, el cine, las pinturas, obras de teatro, esculturas o cualquier otra manifestación artística por los órganos de control y poder contra estas expresiones también van definiendo lo que un colectivo acepta como moral o no.
  Ahora que mínimamente tenemos una idea del cómo nos imponen la moralidad y de lo que se espera de nosotros en cuanto al comportamiento que tengamos como individuos, o en la transmisión de esos valores a las próximas generaciones. Que es a través del miedo de arder en el infierno, de ir a la cárcel, de no ser aceptados socialmente o incluso ser expulsados del núcleo familiar que nos auto reprimimos y vamos por la vida como robots perfectamente programados obedeciendo muchas veces postulados que hasta incluso van en contra de la naturaleza humana.
  En este punto creo que merecen ser citadas las palabras de Judith Viudes: "No olvidemos que somos seres sexuales desde que nacemos hasta que morimos. Al menos deberíamos tener el derecho a recibir una educación sexual veraz y científica que nos acompañe a lo largo de nuestra vida".
  Pasemos ahora al micro mundo de la pareja y las personas, donde lo que pueda ser bueno y divertido para uno, sea malo y aburrido para el otro. Incluso vamos a decir que lo que es normal, natural o innato para uno, para nuestra pareja sea algo malo o irrespetuoso. Nuevamente se ponen sobre la mesa nuestros valores morales, filosóficos, religiosos y la visión personal que tengamos del sexo, la sexualidad y el erotismo. El rol o comportamiento del hombre y la mujer dentro de la intimidad están más reglamentados de lo que nosotros a simple vista creemos. Un hombre tiene ciertas licencias y permisos que la mujer no tiene, o no está bien visto que un hombre o una mujer hagan tal o cual cosa en la pareja ¿Dónde está la norma correcta o conveniente de vivir para lo que no está regulado? Pero que sí está contaminado o podrido en nuestra cabeza desde la cuna, por ejemplo: con eso de celeste y rosa, cochecitos o muñecas, etc.  
  Es muy inmoral que una mujer heterosexual comience a descubrir sus gustos sexuales teniendo relaciones sexuales con un hombre diferente cada semana (años atrás debía llegar virgen al matrimonio y de esa manera sí tener el derecho de poder casarse de blanco). Y lo normal sería que esto suceda después de los 18 años y de hacerlo antes con alguien mayor de 18, lo expone a este a enfrentar cargos por un presunto abuso de menores ¿Qué placer y qué aprendizaje podría darse en esos escenarios? No soy científico, ni especialista en sexualidad, simplemente planteo en voz alta o en este escrito, lo que desde mi ignorancia me viene a la cabeza.
  Volviendo al caso de nuestra joven mujer heterosexual, a mi entender, lo normal o natural sería que ella pueda vivir con plena libertad su sexualidad. No hay nada anormal o reprochable al hacerlo ya que es su propia decisión el querer vivir de esa manera y compete a su esfera íntima.  
  La moral es uno de esos elementos inventados por el ser humano, que pretenden regir nuestras vidas como si se tratara de verdades irrefutables, incluso afirmando que muchas de ellas son directamente provenientes del mismo Dios y que por él le fueron impuestas a todos los hombres y mujeres, sin dar lugar incluso a otras manifestaciones en la naturaleza del ser humano.
  En algún punto no piensan ustedes que esto de la moralidad no es otra cosa que un plan macabro y retorcido que lleva milenios y que siempre trató de imponerse a toda costa, ya sea por medio de la coerción, coacción y la fuerza.
  Si nos consideramos realmente libres y pensantes, nos bastará con tan solo advertir que si una misma acción puede ser catalogada de inmoral en una cultura y de aceptable en otra para comprender rápidamente que se trata de un concepto absurdo y caprichoso. Pienso que siempre que nuestro comportamiento no vaya en contra, no atente o no invada la libertad de los demás. Todos los seres humanos deberíamos tener el pleno derecho a hacer lo que quisiéramos con nuestros cuerpos y nuestras mentes.
  Voy a aumentar la apuesta ¿Qué puede llevar a una persona a criticar severamente las acciones de otra? Si las cosas que esa persona hace y de las cuales disfruta, no tienen impacto o repercusión alguna en aquella que la está criticando. Pienso que esto principalmente puede deberse al miedo, o el no querer perder posesión y control sobre los sometidos. Esto me lleva a hacer otra pregunta ¿No es más inmoral callar y ocultar todo aquello que nos da miedo, lo que no entendemos o no nos animamos a descubrir o probar, para etiquetarlo directamente como algo malo?
  Nos queda claro que la bondad y la malicia son los dos extremos que nos sirven para medir las acciones de una persona y más o menos así poder determinar cómo calificarlas. Sin embargo, en el habla cotidiana no es tan común que la moral aparezca en descripciones o narraciones de los hechos criminales, como sí se lo hace al reconocerla en una obra de arte, una canción, una relación homosexual, en las prácticas del BDSM o del FemDom. Dos hombres o dos mujeres que caminan de la mano por un parque son inmorales, y así también lo era la joven mujer libre que mencioné anteriormente.
  Mis estimados amigos lectores ¿No hay mucha ironía en eso de las buenas costumbres y la moralidad? ¿Por qué la moralidad no se manifiesta en favor del respeto a la naturaleza, los animales, ni a favor del respeto hacia los demás seres humanos? ¿Por qué esa moralidad no busca una igualdad de derechos y condiciones para todos?

 

miércoles, 15 de julio de 2020

Lady Eros, mi Key Holder

  Se suele decir que en los mundos del FemDom y del BDSM hay infinidad de actividades o elementos para incorporar a nuestra sexualidad para vivirla a pleno. Todo esto se hace con la intensión de aportarle cuanta diversión, morbo, chispa y el mayor grado de placer que nos sea posible en los diferentes momentos de nuestra vida cotidiana. De más está decir que Lady Eros se destaca en cuanto a creatividad para cada momento que tenemos oportunidad de disfrutarnos mutuamente.
  Lo del control de castidad es algo que siempre estuvo propuesto sobre la mesa, pero por diferentes razones no lo hemos llevado a la práctica debidamente, salvo en algunas sesiones y muy pocas veces superamos las cinco horas de uso.
  El primer gran obstáculo fue dar con el dispositivo adecuado. Hay una gran variedad en el mercado y hemos comprado varios de ellos con pocos resultados satisfactorios. Este último fin de semana decidimos probar si entre todos podíamos armar un set que realmente nos funcione y que nos sirva para adentrarnos en estas prácticas. Hemos de decir que por suerte lo logramos y las tres piezas que decimos usar pertenecen a tres dispositivos diferentes y pasamos satisfactoriamente su uso continuo durante el sábado y domingo. Haciendo Mi Reina una revisión cuidadosa entre ambos días y al finalizar el fin de semana, para ver cómo iban las cosas y como me había sentido. Así también si tenía comentarios útiles o sugerencias para aportarle a tener en cuenta para el futuro donde las contemplaciones serían casi nulas; con excepción de las palabras de seguridad, claro está.
  Lady Eros me asegura tener grandes deseos de querer controlar mi zona genital y que a tres años de estar juntos ya es tiempo de que así vayan siendo las cosas. Eso viene acompañado de una promesa: que, si le cedo a ella el control, mi placer se verá multiplicado. Reconoce mi sufrimiento al no poder masturbarme cuando esté excitado y que mis orgasmos sólo podré tenerlos cuando ella así lo decida. Situación en la que ya llevamos varios meses trabajando, ya que sólo puedo acabar con su permiso o cuando ella me lo pide expresamente.
  Mi Reina está muy decidida a ser mi Key Holder (término con el que deberé familiarizarme de ahora en más), promete mantenerme excitado y motivado en todo momento que lleve el dispositivo puesto. Cosa que tiene mucho sentido, porque de otra manera no habría morbo, ni juego mental con el cual sentirme torturado. Ella ya tiene una maestría para meterse en mi mente y dar vuelta todo mi mundo, elevándome a los clímax más intensos. En su cara se ve el goce que siente al llevar satisfactoriamente y de acuerdo a sus tórridas fantasías esa manipulación mental que le da el mismo o más placer que sus orgasmos físicos. Ella me está hablando de pasar de vivir placeres fugaces a unos más prolongados en el tiempo.
  La conexión entre la castidad y la sumisión sigue siendo el entregarme libremente a la voluntad y deseos de la persona que más amo. Ser casto, sería obedecer a una orden dada por Mi Reina y que tendrá pausas cuando ella decida premiarme por hacer el bien, o porque se haya cumplido el tiempo de alguna penitencia. Las posibles razones que puedan justificar el uso del dispositivo abundan, como así también la única razón de que ella simplemente se le antoje verme en esa situación por el tiempo o las circunstancias que a ella se le antojen. Esto tiene íntima relación con el propósito de estimular o jugar mentalmente conmigo.
  Me he dado cuenta, que con el solo hecho de verme con el dispositivo puesto, a ella le activa deseos de jugar conmigo de otra manera. La excita y la estimula mentalmente para hacerme desear lo que estoy imposibilitado de satisfacer. Incluso las ataduras de mano suelen ser un buen complemento en esos momentos, para evitar que mi socio reciba cualquier tipo de socorro.
  En nuestras pocas experiencias, si he notado que la excitación se eleva mucho más y se mantiene constante. En otras circunstancias, uno está como programado, ya sabe que luego de una erección y algún estimulo constante, la eyaculación u orgasmo están próximos y la cosa queda acotada a un puntual y corto periodo de tiempo. En cambio, con el control de castidad, esa estructura del placer desaparece y se genera una incertidumbre de horas o incluso días. Ese orgasmo se va volviendo en algo más y más deseado, pero dentro del juego de la fantasía sabemos que no pasará o no estará al alcance de nuestra voluntad.
  Mis orgasmos están asegurados, pero serán cuando Lady Eros lo decida y de la forma que ella lo decida. Supongo que ahí radica el mayor placer y sabor de la dominación. Pero en contradicción con este planteo, he leído que los deseos del orgasmo van disminuyendo con el correr del tiempo. Por lo que hay una delicada línea de tiempo a tener en cuenta para sacarle el máximo provecho a esta práctica.
  He de reconocer y muchos hombres coincidirán conmigo; en que al mismo momento que se produce la eyaculación y por el medio que fuere, se nos hace muy cuesta arriba seguir manteniendo ese buen clima. Por más que uno aplique caricias, masajes o besos, se produce un vacío y una caída. Mi Reina asegura que eso se debe a lo primitivo que somos los hombres en cuanto a placeres y que esta práctica la ayudará en marcar una evolución en mí.
  No voy negar que la sola propuesta me resulta muy desafiante y excitante, mucho más aún sabiendo que es Lady Eros quien está detrás del plan. Estoy más que seguro que habrán momentos de mucha excitación y que por supuesto inmediatamente después vendrán las frustraciones y ahí la satisfacción de satisfacer su lado perverso.
  Mi único temor siendo tan activo con ella, es caer en pozos de estrés o ansiedad y que eso pueda despertar malas reacciones que afecten la buena convivencia. Ambos estaremos aprendiendo y descubriendo nuevas facetas del placer, viviendo nuestros de juegos de rol dentro del mundo FemDom y sus fantasías tanto como nos sea posible. Anticipo que como pocas veces nuestro placer estará tan conectado, porque no será su o mi placer, sino que ambos estaremos ansiosos por vivir al máximo ese momento tan esperado. El éxito y el simbolismo de ese momento dependerá de ambos trabajando en conjunto. La entrega del cuerpo es algo muy simbólico e indica la pertenencia mental que tengo para con Mi Reina. Con solo ceder mi cuerpo y ya no poder hacer más uso del mismo estoy demostrando un gran deseo de obedecer y de pertenecer bajo su control.
  El que esté impedido de eyacular seguramente hará que esté más obediente, atento y ofrecido a estar controlado. Eso para quienes apostamos a una relación FemDom es algo bueno y el gran objetivo a conseguir a largo plazo.