sábado, 31 de diciembre de 2016

Bye bye 2016, welcome 2017

  Mis muy estimad@s lectores amigos. Último día del año, día de balance y reflexiones para mí y seguramente para muchos de ustedes también. Siendo este mi lugar, en donde vuelco las cosas más profundas que me pasan, donde recreo mis fantasías, escribo mis pensamientos o trato de transmitir mis sentimientos con esas mujeres que de una u otra forma marcaron para siempre mi vida. Aquí también comparto otros trabajos que los considero valiosos y probablemente útiles para los demás.
  Cuando veo que estoy llegando a las 50000 visitas, no lo puedo creer, es un número que escapa a mi imaginación y completamente inesperado y lo único que espero de todo corazón, es que cada una de ellas haya valido la pena y haya contribuido a abrir un poco más las mentes, a ser más tolerantes con aquellos que elegimos vivir nuestra sexualidad de una manera diferente, ni mejor, ni peor, solamente diferente, con otros condimentos y siempre, siempre respetando al otro y sosteniendo que las cosas deben ser consensuadas, acordadas con total libertad y dentro de lo seguro, evitando todo aquello que uno no desea para sí mismo o para los demás.
  En lo personal no estoy cerrando un muy buen año, simplemente tengo la satisfacción de haber llegado al último día, gané algunas batallas, otras como suele pasar, se perdieron, pero de todas ellas algo se aprendió. Las derrotas o aquellas batallas perdidas son las que más enseñanzas nos dejaron, y ya mismo nos estamos preparando para la revancha, porque sabemos que se perdió una batalla solamente y no la guerra.
  Se va un 2016 donde hubo lágrimas, dolor, angustia y mucha incertidumbre, pero acá estamos y mientras estemos vivos, hay esperanza. Quien me viera de afuera, diría que soy un desagradecido porque hacía afuera, materialmente hablando se ve progreso, un hermoso auto, un buen trabajo, una familia feliz, pero esa es la apariencia, esa es la máscara. Porque pienso que la felicidad es un estado interior, un estado de paz y plenitud que nada tiene que ver con lo material y mundano, ya que los mejores regalos que nos da la vida no son cosas, sino momentos. Momentos de plenitud, de éxtasis que cada vez están más lejos; que se van desdibujando y perdiendo cada día más en el horizonte cuando miro hacia atrás.
  Ingrato de mí, sería no reconocer en esta oportunidad a esos buenos amigos que están cerca siempre y de manera completamente desinteresada prestan su oreja y comparten su valioso tiempo con uno, ya sea en uno de esos encuentros filosofales, compartiendo sus textos o sus descubrimientos en esta era de las comunicaciones, donde hay un océano gigantesco de información. También logré consolidar amistades que por el tiempo y las distancias se habían visto un poco diluidas. En más de un caso, esas mismas amistades fueron las que inspiraron algunos de los escritos más lindos de este año (a opinión de quien escribe). 
  Hablando de amistad se dice que un viejo sabio dijo alguna vez que la verdadera riqueza de un ser humano se mide por la cantidad y la calidad de sus amistades. Si así fuera realmente, debo reconocer que soy un gran afortunado.
  Amig@s del Blog, no les quito más tiempo, los quiero a todos y gracias por estar del otro lado, gracias por su tiempo y en este último día del Año Viejo prestos a recibir desafiantes el 2017 les envió mis mejores deseos, toda la fuerza para que hagan realidad sus sueños y proyectos, que haya salud, amor y paz en sus vidas, que Dios, el Universo o en lo que ustedes crean los proteja de las maldades del mundo y que ojalá nos encontremos todos más unidos y tolerantes con lo que no es extraño o diferente.
  MUY FELIZ 2017 para todos y todas.-

jueves, 29 de diciembre de 2016

¿Quién dijo Navidad?

  Hola a todos y perdón por haber descuidado el Blog por tanto tiempo, pero a veces me pasa lo que a muchos y las actividades o compromisos personales demandan de nuestro tiempo más de lo esperado.
  Hoy vuelvo por acá, para compartirles una opinión del destacado periodista y novelista argentino Martín Caparrós en The New York Time el 21 de Diciembre pasado. Espero de todo corazón que los ilumine y les sirva como a mí para reflexionar lo que somos como sociedad.

¿Quién dijo Navidad?
   MADRID – Ya cantan campanitas, campanillas, carrillones. Son días de campanas de Belén y jingle bells y la homilía de un papa y los gritos del pavo y los chasquidos del turrón y los chillidos de la felicidad recién comprada: la Navidad está llegando. Vivimos una vez por año nuestro Momento Dios; de pronto, todos le hacemos caso.
  No suele suceder. Yo no termino de creerme que si me porto bien y fornico mal y voy cada domingo a un galpón lleno de cruces y le cuento mi vida a un señor y cumplo con sus purgas, después voy a vivir unos milenios en el barrio cerrado de Paraíso con angelitos que me toquen el arpa. Tampoco consigo estar seguro de que los amigos Hitler y Stalin y Videla vayan a pasarse los siglos de los siglos quemándose en un asado de sí mismos alimentado por diablitos.
  Ni me parece normal que un señor nacido de una virgen caminara sobre las aguas los días que no producía peces o revivía difuntos y que después se martirizara para salvarnos de la condena eterna y que, por último, se hiciera resucitar por su papá, aprovechando que era un dios. Y, sin embargo, el sábado voy a cenar con una ristra de parientes y nos vamos a querer y sonreír y regalar y atiborrar porque la Iglesia Católica Apostólica Romana ha establecido esta costumbre a partir de aquellos cuentos.
  La prueba de la victoria de una idea es que condicione las vidas de los que no creen en ella. Y si hay algo que triunfó en este mundo es la Iglesia Católica y su mitología. La Navidad es el monumento a ese éxito: el tributo que pagamos cada año a la potencia de una ideología. El momento en que seguimos los relatos y pautas de conducta que inventaron unos monjes hace casi dos mil años –y cuyos continuadores civiles y militares supieron imponer con la cruz y la espada, algún fuego, y la decisión inquebrantable de decidir lo que podíamos y, sobre todo, lo que no podíamos hacer con nuestras vidas—.
  Lo siguen intentando. Son la punta de lanza contra ciertas libertades individuales y ciertos cambios científicos y técnicos. Atacan la investigación con células madre o los métodos anticonceptivos o las parejas homosexuales o los homosexuales (acaban de reafirmar que no pueden ser curas) como antes atacaron el divorcio, el voto femenino, la democracia, la igualdad, el estudio de la medicina y más antes la idea de que la tierra es redonda y gira alrededor del Sol, y siempre cualquier intento de pensar independiente.
  Porque el catolicismo, como buena religión, está basada en la fe ciega: es una escuela de acatamiento y sumisión para enseñar a millones a creer cosas imposibles porque alguien que dice que sabe más les dice que así son. Es una escuela de renuncia al pensamiento propio que los gobiernos en general –y los tiranos en particular— agradecen y usan.
  Y es una organización tan totalitaria que la sola idea de discutirla es considerada “una falta de respeto”. Es sorprendente: su doctrina dice que los que no creemos lo que ellos creen vamos a arder tupido; ha obligado a todos a vivir según sus convicciones. Sin embargo, lo intolerante y ofensivo sería hablar —hablar— sobre ellos como cada quien quiera.
  La Iglesia Católica Apostólica es un pequeño reino teocrático donde el monarca es elegido por sus príncipes. Si en Uganda o Guatemala unos militares golpistas quisieran imponer un soberano vitalicio cuya palabra nadie pudiera cuestionar porque un dios se la dicta, los libres del mundo gritarían y la ONU debatiría cómo mandar tropas. Si en Estados Unidos o en Italia cualquier corporación estableciera que las mujeres no pueden decidir nada ni ocupar ningún cargo directivo, que deben ser personal secundario y obedecer a los hombres sin chistar, terminarían ante los tribunales. Pero si lo hace una compañía religiosa basada en Roma no hay problema: son sus tradiciones, llevan siglos y siglos haciéndolo y eso legitima.
  Hasta cierto punto, al menos. Hace unos años la Iglesia estaba desprestigiada por corruptelas sexuales y bancarias y un exceso de celo reaccionario. Perdía su brillo y su poder caía. Entonces se les ocurrió una idea genial: traer a un peronista. La elección de Jorge Bergoglio —un outsider de adentro, un sudaca europeo, un jesuita curial, un peronista peronista— es un intento de adaptarse a los tiempos aplicando técnicas del movimiento populista argentino al movimiento populista ecuménico: trabajar para el poder a toda costa.
  Lo hacen bien: en septiembre pasado, por ejemplo, millones de venezolanos se movilizaban para que su gobierno aceptara el referendo revocatorio del presidente Nicolás Maduro, cuando el Vaticano decidió mediar. Dijeron que querían impedir males mayores: consiguieron, como suelen, evitar cualquier cambio. Gracias a su intervención el revocatorio quedó casi descartado, la oposición debilitada, el gobierno fortalecido y el hambre será el gran invitado de estas Navidades.
  Lo hacen mejor: la utilidad del señor Bergoglio para su organización está en haber reconocido que precisaba cambiarla un poco si pretendía salvarla. Lo dijo en la famosa entrevista con la revista de su orden, La Civiltà Cattolica: “No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio entre personas del mismo sexo o al uso de anticonceptivos. Es imposible. (…) Ya conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar (…). Tenemos que encontrar un nuevo equilibrio porque de otra manera el edificio moral de la Iglesia corre peligro de caer como un castillo de naipes, de perder la frescura y el perfume del Evangelio”.
  No habló de cambiar de ideas, por supuesto; cambiar, si acaso, de conversación.
  Las ideas y las conductas, en muchos casos, siguen siendo las mismas. Hace pocos días, en la ciudad argentina de Mendoza, dos curas fueron detenidos por abusar de docenas de chicos con discapacidad en una escuela religiosa para sordos. Ya habían sido denunciados por lo mismo en otra ciudad argentina, La Plata, y sus superiores, en lugar de castigarlos, los habían transferido. Uno de ellos ya lo había hecho en su sede original de Verona, donde otros 50 sacerdotes fueron denunciados por los mismos delitos durante décadas. Sus víctimas le pidieron públicamente justicia al señor Bergoglio en 2014, pero sus abusos siguieron hasta ahora, cuando los padres de las víctimas consiguieron pararlos.
  Pero la imagen ya no es la del desprestigio. El señor Bergoglio consiguió devolver su Iglesia al centro del espectro: titular repetido de los diarios, líder en Twitter, campeón de la sonrisa y la conciencia más o menos social. Jorge Bergoglio es alguien que sabe que para conservar un poder hay que mudar algunas formas de ese poder, adaptarse a momentos y necesidades, decir o callar según convenga: un peronista. Su dios, eterno e inmutable, le agradece el poder renovado.
  Y nosotros, todos nosotros, vamos a festejarlo: muy feliz Navidad, campanas, campanitas.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Aferrado a los recuerdos

Mi Reina hoy me puse a pensar en cosas bonitas
y situaciones difíciles de entender.
No hace falta mucha imaginación para darse
cuenta que tu rostro y lo que nos pasó
fue lo primero que vino a mi mente.
 
Ya pasaron más de dos años.
Quizás en algunos más, si Dios lo permite,
se den las cosas como para volver a buscarte.
 
Ese día quiero sorprenderte
y espero verte muy feliz y radiante.
 
Para entonces, quizás ya estés junto a otro hombre.
Si así fueran las circunstancias;
sin lugar a dudas será un trago amargo,
pero también será la única manera
que tenga para justificar mi sacrificio.
 
Tu paz y tu felicidad son la causa primera,
luego mi paciencia y templanza
serán las consecuencias colaterales.
 
Por eso Mi Reina, si yo tuviera el poder,
si pudiera traerte a mi lado
con tan solo pensarte, soñarte o imaginarte;
créeme que no me faltarías
ni un solo día, ni un solo instante.
 
Mientras tanto, viviré aferrado a nuestros recuerdos.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Muchas gracias Don Julio Cortázar

  Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerle todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
  Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

  Julio Cortázar

sábado, 24 de septiembre de 2016

¿Quién?

  Hace unos días había comentado con gran alegría que me había contactado con una mujer muy ilustrada. Bueno, esta misma señora, me regaló (no solo a mí) una poesía de uno de los más clásicos escritos hispánicos de la historia de la literatura de la pluma del gran Miguel de Cervantes.
Don Quijote de la Mancha - Capitulo 27

¿Quién menoscaba mis bienes?
Desdenes.
Y ¿quién aumenta mis duelos?
Los celos.
¿Y quién prueba mi paciencia?
Ausencia.

De ese modo, en mi dolencia
ningún remedio me alcanza,
pues me matan la esperanza
desdenes, celos y ausencia.

¿Quién me causa este dolor?
Amor.
Y ¿quién mi gloria repugna?
Fortuna.
Y ¿quién consiente en mi duelo?
El cielo.

De ese modo, yo recelo
morir de este mal extraño,
pues se aumentan en mi daño
amor, fortuna y el cielo.

¿Quién mejorará mi suerte?
La muerte.
Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?
Mudanza.
Y sus males, ¿quién los cura?
Locura.

De ese modo, no es cordura
querer curar la pasión,
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.

Cardenio

lunes, 19 de septiembre de 2016

A esa gran bailarina

 
Si pudiera volver a verte bailar
 Bajo esas luces que como estrellas te alumbran
Al compás de la música de nuestra tierra
Luciendo un hermoso vestido de colores

Ver tu cuerpo recorriendo el escenario
Encandilando con esa hermosa sonrisa 
Tu gracia tan dulce y por qué no, tan sensual,
Si al bailar, al amor estas llamando

Amor a la música, amor a la tierra
Amor a los cielos, amor a la mujer
Solo con tu danzar y tus brazos extendidos al viento
Representás perfectamente lo que es la libertad

Me pregunto ¿Cuántas horas habrás dedicado?
Para lograr tanta perfección y sincronización
Sé que Dios te regaló el don de la danza
Pero vos pusiste mucha voluntad y dedicación

Tu postura de mujer elegante
Y ese encanto de llevar con orgullo
La danza y la música en el alma
Sos una bailarina nata y muy bella

Quedan en mí esos recuerdos tuyos bailando
Recuerdos que atesoré durante tres años
Recuerdos que me ataron a nuestro suelo
Y que me compañaron toda la vida

Desearía que nunca dejes de bailar
O tan siquiera, si pudiera verte una vez más
Pero sé que los años van marcando etapas
Y va llegando la hora de enseñar

Que dichosos son tus alumnos
Cuanta vida y tradición les das
¿Cuántas vivencias les contarás?
¿Cuántas cosas me he perdido?


Sin dormir

No consigo dormir porque tengo una mujer atravesada entre los párpados.
Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

Eduardo Galeano

Carmen Tórtola Valencia, la mágica musa



  Gracias al sitio, El Español pude descubrir una muy interesante biografía que a mi criterio es digna de ser compartida en este Blog.
  Estoy hablando de la vida de Carmen Tórtola Valencia, quien fue la gran bailarina que logró enamorar a intelectuales y aristócratas de su tiempo, convirtiéndose en todo un símbolo de la nueva mujer.
  Su brillante carrera comienza a principios del Siglo XX, cuando irrumpió de manera deslumbrante en los principales escenarios de toda Europa tras su debut en el londinense Gaiety Theatre en 1908, con tan sólo quince años.
  Desarrolló un estilo, inspirado en sus referentes Isadora Duncan y Loie Fuller, que la convirtieron en única. Sus coreografías mezclaban el pintoresquismo español con la estética oriental y africana, con una sensualidad sinuosa que, unida a su extrema belleza esbelta y unos ojos verdes imposibles, consiguió que se la llegara a calificar como "la mujer más bella de Europa". Por si faltaban razones para convertirla en una estrella, jugó al despiste y al misterio diciendo, a veces, que era descendiente de Goya y, otras, la hija ilegítima de algún destacado miembro de la realeza española.
  Pero la realidad era bien distinta: Tórtola había nacido en Sevilla en 1882. Hija de padre catalán y madre sevillana, fue sacada de España para dejada en Londres a cargo de un tutor mientras ellos probaban suerte en México, donde murieron.
  Desde joven le obsesionaba la idea de la independencia y puso todo su empeño en vivir del baile. Por suerte para ella, su tutor le dio a una exquisita educación políglota y la ayudó a cultivar su interés por el arte, pero a la muerte de éste, en 1906, la ruina llamó a la puerta de la joven. La salida normal habría sido casarse con algún rico inglés, pero ya entonces su idea de ser alguien independiente se había hecho carne en ella y si había algo que sabía hacer era bailar, y puso todo su empeño en lograr vivir de ello.
  Lo consiguió de sobra. Triunfó en París como “La bella Valencia”, actuó en el Folies Bergère, en Núrenberg, en Copenhague, en Grecia, en Turquía, en Rusia y la India. No fue hasta 1911 que debutó en Madrid en el Teatro Romea, en un estreno en el que fue ovacionada por intelectuales de la época como Emilia Pardo Bazán (quien dijo de ella que era "la nueva Salomé"), Pío Baroja, Valle-Inclán, Gregorio Marañón, Jacinto Benavente o Pérez de Ayala, entre muchos otros.
  A partir de ese momento, consiguió un indiscutido estatus de estrella, con giras multitudinarias por Latinoamérica, actuaciones en Nueva York, incursiones en el cine y hasta la extrema popularidad que le dio dar rostro al producto estrella de la casa Myrurgia, la línea de cosmética Maja, para la que fue retratada por Zuloaga. Rubén Darío, por su parte, la inmortalizó como "la bailarina de los pies desnudos."
  Hay quienes trataron de tildarla de bailarina inculta, pero nada más lejos de la realidad, ya que Carmen podía comunicarse en cinco idiomas y se codeaba bastante a menudo con literatos como Benavente o Valle Inclán.
  Así fue como esta mujer enigmática se fue rodeando de leyendas, mitos y secretos. Enamoró a muchos con su estilo de bailar, sobre todo la elite intelectual europea, los pintores y los poetas la adoraban, cayendo rendidos a sus salvajes encantos convirtiéndola en su musa inspiradora.  
  Pero sus bailes no estaban exentos de polémica. Y fue así que tras el estreno de su espectáculo titulado “Salomé”, Tortola Valencia tuvo que presentarse a la Iglesia Católica que consideró dicho espectáculo como algo indecente e irreverente para mostrar la sensualidad y los malos encantos del cuerpo femenino.
  Sobre la danza, Tortola Valencia declaró “Nunca debiera encerrarse la danza en los estrechos límites de un tema preciso y definido. Hay un estilo que puede llamarse natural, ya que no es producto ni de la ciencia, ni tampoco de la reflexión. Sino de la propia inspiración que brota desafiando todas las reglas y los convencionalismos”
  Además, se destacó por su libertad sexual. Aunque es difícil distinguir entre verdades y rumores, la lista de sus posibles amantes incluye a miembros de la realeza europea, encabezados por Alfonso XIII y destacados artistas, escritores y aristócratas. La única relación que se rumoreó que pudo haber terminado en boda, en 1927, fue la que mantuvo con Antonio de Hoyos y Vinent, marqués de Vinent. En realidad, se trataba de una doble tapadera: el marqués era homosexual, mientras que Tórtola había comenzado una relación con la joven Ángeles Magret-Vilá, que se convertiría en su pareja hasta su muerte en 1955 (para poder convivir con ella sin problemas, llegó a adoptarla como hija en la década de los cuarenta).
  Defensora de la autonomía femenina y enemiga de cualquier límite que se le quisiera poner a la mujer. Fue una ferviente activista en contra del corsé, al que calificó de "cárcel de los encantos femeninos".
  Abandonó la danza en 1930 (con una última actuación en Guayaquil) para convertirse en una destacada coleccionista de arte, con un especial interés por el precolombino, del que logró reunir una sobresaliente colección. Como prueba de que era ajena a cualquier comportamiento estereotipado, llegó a donar una cruz de esmeraldas, topacios, zafiros y diamantes al tesoro de la Catedral de Barcelona con motivo del Congreso Eucarístico de 1952.
  Cuando murió en Barcelona, la mujer que había sido muchas veces caricaturizada como "la otra Mata Hari", había dejado atrás un estilo de danza anclada en un tiempo específico, que prosperó muy unido al tiempo de entreguerras, y que cristalizó en coreografías llenas de exuberancia como la danza de Anitra, la de la serpiente y la del incienso, que reflejaron sobre el escenario su personalidad única, indómita, hedonista y plenamente consciente de su magnetismo.
  Hoy, la Biblioteca de Cataluña conserva las partituras de sus coreografías, mientras que su legado está depositado en el Museo de las Artes Escénicas de Barcelona. En los últimos tiempos, su redescubrimiento por autores como Luis Antonio de Villena, Miguel del Arco o la biógrafa María Pilar Queralt del Hierro, y nuevos montajes han puesto de nuevo el foco sobre quien hoy es reconocida como uno de los nombres fundamentales de la danza mundial del primer tercio del siglo XX.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Poniéndonos a prueba


  ¿Cómo hago para contarles que me he animado a dar un gran paso esta semana? Y no es nada más, ni nada menos que el de haberme comunicado -y con éxito-, con una de las mujeres con mayor preparación cultural y filosófica que creo tener entre todos mis contactos. Esto lo digo con el mayor de los respetos y consideraciones hacia todas las demás.
  Fueron tres las razones que me llevaron a contactar con ella. Por sus respuestas, creo no haberme equivocado con la decisión y ojalá pueda contar con su apoyo y el aporte de sus conocimientos en este humilde proyecto. Si bien sé, que ella también está trabajando con mucho ahínco en los suyos, la propuesta fue hacer un intercambio de visiones y ayudarnos mutuamente a llevar luz y conocimiento a quienes lo estén necesitando, sea cual sea el camino que hayan elegido y en que parte de él se encuentren.
  Jamás tuve la intención de ser profesor de nada, tampoco tengo los conocimientos de un profesional de la salud, o los de un sabio filósofo. Si difícilmente puedo sanarme a mí mismo, creo que mucho menos puedo sanar a los demás. Pero si creo estar convencido que las personas que encontremos a lo largo de nuestro camino por el mundo, son fundamentales en cada etapa de nuestro crecimiento y en esa interactuación me veo involucrado en la vida de los demás. Lo que termina siendo una gran responsabilidad para mí, porque lo último que quisiera sería llevarlos al error. Por eso mismo y como dice el título, quiero ponerme a prueba, haciendo participe de mis ideas a personas que intelectualmente están muy por encima mío.
  Trato de leer todo lo que puedo, pero mi pasión por la escritura es más fuerte. Por culpa de eso, sé que me estoy perdiendo un montón de cosas valiosas. Sé que la vida es demasiado compleja para comprenderla en su totalidad y que necesitamos ilustrarnos todo el tiempo, ya que todo el tiempo se descubren cosas nuevas; además, nuestra forma de vivir y nosotros mismos nos estamos transformando todo el tiempo, vamos creciendo, envejeciendo; Es decir, cumpliendo con cada ciclo de la vida.
  A todos los nuevos lectores que seguramente llegarán a este humilde lugar, los invito a buscar y curiosear lo que les parezca mejor. Hay ideas y sentimientos que son muy personales, pero también hay ideas, información y datos que son el resultado de una selección cuidadosa, como así también hay material sugerido y compartido por lectores del Blog. Tengo varios textos empezados, lo mismo que poesías y versos inconclusos, esperando por el toque de inspiración que les dé luz y vida o ese brillo final con el que deseo queden publicados.
  No soy ejemplo de nada, pero los invito a todos a no dejar de profundizar y expandir sus propios conocimientos de la vida. Hoy quizás y por decisión propia esté siendo analizado por otros y no por eso me siento avergonzado, ni culpable. Soy consciente que todos nosotros desde nuestra infancia hemos sido programados por nuestros padres y la sociedad para pensar y actuar de cierta manera; con todas las normas, reglamentos y frustraciones que eso implica. Algunos se sienten muy contentos y seguros en esos roles. No sé ustedes queridos lectores, pero gracias, yo paso. Porque la vida viene con cada nuevo amanecer, con las lluvias y las tormentas, con las experiencias de aprendizaje y nuestros propios períodos de evolución. Incluso la vida viene en ese último instante que estemos frente a frente a la muerte.
  Siento que ahora todos estamos en un período de maravillosa evolución y crecimiento. El intercambio de comunicación que tuve ayer es prueba de eso. Van quedando atrás aquellos días donde se nos decía qué podíamos hacer, cuándo hacerlo y cómo hacerlo. En esos patrones de comportamiento, aceptando y repitiendo creencias en las que fueron educados nuestros padres y abuelos, para ellos eso era lo normal y natural, pero hoy las cosas son diferentes.
  Incluso en este Blog yo trato de ir un poco más allá, como hombre (quizás en contra de mi propia naturaleza) quiero el empoderamiento de las mujeres, busco justicia y dignidad para todas ellas. Tardé muchísimos años en comprender que la manera en que los hombres tratan y valoran a la mujer no es normal, la cosificación, el convertirlas en trofeos de guerra y objetos de uso, eso no estaba bien para mí y por eso ahora soy yo a veces me siento como el anormal.
  Hace mucho tiempo que la humanidad debería estar viviendo en condiciones de igualdad y dignidad. Si bien también reconozco que en el ámbito de la intimidad de la pareja y la fantasía voto por darle el control a las mujeres. Pero eso lo hago en un acto de plena libertad de mi parte y sin ser en lo absoluto una obligación o requerimiento para los demás hombres de bien y de seguro que los hay en este mundo y espero se puedan contar por millones.
  Creo que todos debemos cambiar nuestras actitudes hacia los demás, ser más tolerantes y en algunos casos modificar poco a poco las creencias. El acceso al libre conocimiento es fundamental para eso y cada persona debe buscar las respuestas a sus propias preguntas y no ponerle limitaciones a su propio progreso, ni tampoco fijarse un tiempo. Haciendo nuestro trabajo lo mejor que podamos, será suficiente para que el Universo nos guie en la dirección correcta.
  Una vez más, muchas gracias a todos por su valioso tiempo. 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La alegoría de la caverna

  Para tratar de balancear un poco los contenidos del Blog ya que no todo es FemDom y sexualidad en esta vida. Por eso creo que debemos descubrir y aprender a disfrutar de otros placeres como lo son la meditación y la búsqueda de nuevos conocimientos.
  La idea es que lo hagamos juntos y poco a poco parece que eso está funcioando, porque ayer a raíz de mi última publicación, alguien muy especial me suguirió a Platón y su "Alegoría de la Caverna", que según los más entendidos en filosofía esta es junto a la del "Carro Alado" las más célebres narraciones del pensamiento platónico por sus riquezas filosóficas.
  La apuesta es que comprendamos dónde nos encontramos los seres humanos respecto al conocimiento y la verdad.
  Para Platón existen dos mundos, un mundo sensible que lo conocemos a través de nuestros sentidos y un mundo inteligible que sólo es alcanzable mediante el uso exclusivo del análisis y la razón; esto se lo conoce como "Dualismo Ontológico". A su vez también le permite mostrar la distinción entre la opinión y el saber que se llama "Dualismo Epistemológico".
  Como se ve en la imágen, la alegoría de la caverna pretende poner de manifiesto el estado en el que se encuentra nuestra naturaleza humana, con respecto a la educación o falta de ella. Eso quiere decir, el estado en que nos hallamos la mayoría de los hombres con relación al conocimiento de la verdad o a la ignorancia. Así, los prisioneros representan a la mayoría de la humanidad, esclava y prisionera de su ignorancia e inconsciente de ella, aferrada a las costumbres, opiniones, prejuicios y falsas creencias de siempre.
  Estos prisioneros, al igual que la mayoría de los hombres, creen que saben y se sienten felices en su ignorancia, pero viven en el error, y toman por real o verdadero lo que son las simples sombras de objetos fabricados y ecos de voces.
  En varias publicaciones del Blog, traté de mostrar que tantos milenios de "patriarcado" o dominio de los hombres en las diferentes culturas y sociedades fue un gran daño en nuestro proceso evolutivo. Como pasa en la caverna nos llenamos de falsas imágenes y voces creadas por aquellos que tuvieron el poder. Perdimos casi por completo el equilibrio, el encanto y la belleza de lo femenino.
  Pero hay esperanza y tal como pasa en la alegoría, hay un camino para salir de la caverna y es el camino de la educación y el conocimiento. Ese proceso lo vemos representado en el recorrido que el prisionero debe hacer hasta el mundo exterior una vez liberado de sus cadenas, culminando con la visión del sol. El mito da a entender que la educación es un proceso largo y costoso, que está plagado de obstáculos y que por lo tanto, no es accesible a cualquiera.
  El prisionero liberado debe abandonar poco a poco sus viejas y falsas creencias, los prejuicios ligados a la costumbre, la religión o la política. Se debe romper con su anterior vida, cómoda y confortable, pero que estuvo basada en el engaño. Tiene que superar los miedos y las dificultades para ser capaz de comprender la nueva realidad que tiene ante sus ojos, una realidad más verdadera y auténtica que la anterior. De ahí que el prisionero deba ser “obligado”, “forzado”, “arrastrado”, por una “áspera y escarpada subida”, y acostumbrarse poco a poco a la luz de fuera, hasta alcanzar el conocimiento de lo auténticamente real, lo eterno, inmaterial e inmutable: las Ideas.
  Pero no acaba aquí la tarea del filósofo: una vez formado en el conocimiento de la verdad, deberá “descender nuevamente a la caverna” y, aunque al principio se muestre torpe y necesite también un período de adaptación, deberá ocuparse de los asuntos humanos, los propios del mundo sensible (la política, la organización del Estado, los tribunales de justicia, etc.).


PLATÓN, La República - Libro VII

Editorial Gredos - Madrid 1992 (Traducción de C. Eggers Lan)

  (514a) – Después de eso –proseguí– compara nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación con una experiencia como ésta. Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza.
  Más arriba y más lejos se halla la luz de un fuego que brilla detrás de ellos; y entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto, junto al cual imagínate un tabique construido de lado a lado, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima del biombo, los muñecos.
  – Me lo imagino.
  – Imagínate ahora que, del otro lado del tabique, pasan hombres que llevan toda clase de
utensilios y figurillas de hombres y otros animales, hechos en piedra y madera y de diversas
clases; y entre los que pasan unos hablan y otros callan.
  – Extraña comparación haces, y extraños son esos prisioneros.
  – Pero son como nosotros. Pues en primer lugar, ¿crees que han visto de sí mismos, o unos de los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego en la parte de la caverna que tienen frente a sí?
  – Claro que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas.
  – ¿Y no sucede lo mismo con los objetos que llevan los que pasan del otro lado del tabique?
  – Indudablemente.
  – Pues entonces, si dialogaran entre sí, ¿no te parece que entenderían estar nombrando a los objetos que pasan y que ellos ven?
  – Necesariamente.
  – Y si la prisión contara con un eco desde la pared que tienen frente a sí, y alguno de los que pasan del otro lado del tabique hablara, ¿no piensas que creerían que lo que oyen proviene de la sombra que pasa delante de ellos?
  – ¡Por Zeus que sí!
  – ¿Y que los prisioneros no tendrían por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales transportados?
  – Es de toda necesidad.
  – Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas y de una curación de su ignorancia, qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz, y al hacer todo esto, sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes. ¿Qué piensas que respondería si se le dijese que lo que había visto antes eran fruslerías y que ahora, en cambio está más próximo a lo real, vuelto hacia cosas más reales y que mira correctamente? Y si se le mostrara cada uno de los objetos que pasan del otro lado del tabique y se le obligara a contestar preguntas sobre lo que son, ¿no piensas que se sentirá en dificultades y que considerará que las cosas que antes veía eran más verdaderas que las que se le muestran ahora?
  – Mucho más verdaderas.
  – Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían los ojos y trataría de eludirla, volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por considerar que éstas son realmente más claras que las que se le muestran?
  – Así es.
  – Y si a la fuerza se lo arrastrara por una escarpada y empinada cuesta, sin soltarlo antes de llegar hasta la luz del sol, ¿no sufriría acaso y se irritaría por ser arrastrado y, tras llegar a la luz, tendría los ojos llenos de fulgores que le impedirían ver uno solo de los objetos que ahora decimos que son los verdaderos?
  – Por cierto, al menos inmediatamente.
  – Necesitaría acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba. En primer lugar miraría con mayor facilidad las sombras, y después las figuras de los hombres y de los otros objetos reflejados en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y la luna más fácilmente que, durante el día, el sol y la luz del sol.
  – Sin duda.
  – Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo como es en sí y por sí, en su propio ámbito.
  – Necesariamente.
  – Después de lo cual concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años y que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto.
  – Es evidente que, después de todo esto, arribaría a tales conclusiones.
  – Y si se acordara de su primera morada, del tipo de sabiduría existente allí y de sus entonces compañeros de cautiverio, ¿no piensas que se sentiría feliz del cambio y que los compadecería?
  – Por cierto.
  – Respecto de los honores y elogios que se tributaban unos a otros, y de las recompensas para aquel que con mayor agudeza divisara las sombras de los objetos que pasaban detrás deltabique, y para el que mejor se acordase de cuáles habían desfilado habitualmente antes y cuáles después, y para aquel de ellos que fuese capaz de adivinar lo que iba a pasar, ¿te parece que estaría deseoso de todo eso y envidiaría a los más honrados y poderosos entre aquéllos? ¿O más bien no le pasaría como al Aquiles de Homero, y «preferiría ser un labrador que fuera siervo de un hombre pobre» o soportar cualquier otra cosa, antes que volver a su anterior modo de opinar y a aquella vida?
  – Así creo también yo, que padecería cualquier cosa antes que soportar aquella vida.
  – Piensa ahora esto: si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento, ¿no tendría
ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar repentinamente del sol?
  – Sin duda.
  – Y si tuviera que discriminar de nuevo aquellas sombras, en ardua competencia con aquellos que han conservado en todo momento las cadenas, y viera confusamente hasta que sus ojos se reacomodaran a ese estado y se acostumbraran en un tiempo nada breve, ¿no se expondría al ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se había estropeado los ojos, y que ni siquiera valdría la pena intentar marchar hacia arriba? Y si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían, si pudieran tenerlo en sus manos y matarlo?
  – Seguramente.
  – Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegra esta alegoría a lo que anteriormente ha sido dicho, comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada–prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol; compara, por otro lado, el ascenso y contemplación de las cosas de arriba con el camino del alma hacia el ámbito inteligible, y no te equivocarás en cuanto a lo que estoy esperando, y que es lo que deseas oír. Dios sabe si esto es realmente cierto; en todo caso, lo que a mí me parece es que lo que dentro de lo cognoscible se ve al final, y con dificultad, es la Idea del Bien. Una vez percibida, ha de concluirse que es la causa de todas las cosas rectas y bellas, que en el ámbito visible ha engendrado la luz y al señor
de ésta, y que en el ámbito inteligible es señora y productora de la verdad y de la inteligencia, y que es necesario tenerla en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público.
  – Comparto tu pensamiento, en la medida que me es posible.

martes, 6 de septiembre de 2016

Cuando los miedos nos mienten

   Este comentario lo estoy escribíendo desde uno de los lugares más remotos en los haya estado ultimamente. Para poder tener un poco señal en nuestros celulares, tenemos que desplazarnos hasta la antena más próxima y eso tratamos de hacerlo una vez al día por lo menos y así estar comunicados con nuestros familiares y amigos.
  Ese aislamiento del mundo y el silencio que nos rodea son los grandes condimentos para esta reflexión que voy a compartir con los amigos del Blog y como siempre con el humilde deseo de ayudar a otros a través de mis conclusiones y experiencias. Las mismas estarán referidas a tres situaciones muy particulares de las últimas semanas.
  Primer caso: Se dio en nuestro destino anterior, ciudad donde estuvimos trabajando por casi un mes. Ahí, uno de mis compañeros de trabajo, que está soltero y siempre está tratando de conocer chicas por todos los lugares donde vamos a través de su cuenta de POF (Plenty Of Fish), pudo dar con dos amigas. El coordinó un encuentro con ambas en el bar del hotel donde estábamos y dada su insistencia lo acompañé.
  Ambas señoritas muy lindas y muy bien arregladas para la ocación. En comparación mi vestimenta era bastante informal, ya que no quería verme involucrado en ese tipo de situaciones. Pero el destino a veces tienen sorpresas para nosotros y este fue uno de los casos.
  Nos presentamos y arrancamos por tomar una cerveza. Mi amigo mostró un inmediato interés por la más jóven de las dos, por lo que a los pocos minutos mi conversación ya se centraba en la otra chica. Una psiquiatra de unos 37 años, separada (no divorciada), que se encontraba en una especie de venganza en contra de su pareja. Según su versión, el esposo le estaba metiendo los cuernos con una de sus empleadas, ella lo descubrió y desde entonces ella se dedicó a conocer otros hombres de la mano de su amiga y en muy contadas ocaciones había llegado a intimar con alguno de ellos.
  Por momento me parecía increíble que esta señorita estuviera llevando el eje de la conversación hacía uno de los terrenos donde me siento bastante cómodo y además con dos divorcios en mi haber. Toda esta problemática de parejas estaba mezclada con algo de sexualidad, psicología, filosofía y otras cositas de actualidad. Mi amigo con su nueva conquista decidieron dar una vuelta por el Hotel (y por supuesto hacer una escala en la habitación) y después volverían. Nosotros estuvimos de acuerdo, por lo que ordenamos una cerveza más para cada uno.
  Siendo la Doctora una completa desconocida para mí y dada su aparente apertura mental, no le di muchas vueltas al asunto y rápidamente le hice saber mi postura con respecto a las mujeres (por debajo de ellas) y mis ideas FemDom como condición o estado ideal de pareja. Ella no salió de su asombro y rápidamente comenzó a mencionar algunos autores. Lo que sí, para ella, el término no era FemDom sino "Ginarquía", palabra completamente nueva para mí, pero que venía a representar algo así como lo opuesto al patriarcado, pero sin ser el matriarcado (prometo dar más luz al respecto en las próximas publicaciones del Blog).
  Mi amigo y su compañera aterrizaron en la mesa nuevamente casi dos horas después. Se sorprendieron de que nosotros no nos hayamos movido de nuestras sillas y sigamos atrapados en una charla para nosotros tan interesante. Nos hicieron saber que ya habían pedido un taxi por lo que el encuentro estaba llegando a su fin. Nos intercambiamos teléfonos y mails, ordenaron un taxi y nos despedimos.
  La comunicación con la Doctora sigue siendo bastante fluida por correo privado o por WhatsApp y me hace muy bien tener otro punto más de referencia y en este caso, el de una profesional de la salud.
  Segundo caso: La semana pasada, de regreso a mi ciudad actual de residencia, me decido a concretar un encuentro que hacía mucho venía postergando por razones laborales. La señorita en cuestión, una de las primeras amigas que hice fuera de Argentina y quien conoce casi al detalle todo lo que fue mi proceso migratorio, como así también muchas cosas personales. Tal es mi confianza con ella, que hace mucho sabe de la existencia de este Blog.
  Ella eligió el lugar para el encuentro y todo estuvo maravilloso. De manera completamente natural me contó todas las cosas buenas que le estaban pasando en su vida y de lo feliz que estaba. Fue un ida y vuelta de contarnos todo, como lo hacen los buenos amigos. Lo mejor de todo, era la naturalidad y la franqueza con la que salían de nuestro interior las palabras, las ideas y los sentimientos. Por supuesto que hubieron picardías y tópicos interesantes en la conversación, pero nunca nos confundimos en el lugar, ni en los proyectos en los que cada uno se encuentra embarcado. Muy por el contrario nos dábamos aliento el uno al otro, para que cada uno pueda llegar a su propia meta.
  Tercer caso: Esta relacionado con una publicación del mes pasado (A una amiga muy especial) en el que le daba la bienvenida al Blog a una mujer maravillosa, una mujer que me despierta los mejores sentimientos y que ayer me sorprendió cuando me envió unas muy lindas palabras, profundas y motivadoras para que siga trabajando en este proyecto. En lo absoluto creo que haya sido lisonja de su parte, ya que no es de esas personas. Por el contrario si por algo se caracteriza esta señora, es por su simpleza, sinceridad y humildad en todo lo que hace.

Mis conclusiones

  Analizando estas tres circunstancias recientes y sumado a las personas que siempre, siempre tuve cerca apoyándome y aceptándome como soy. Debo reconocer que los miedos nos mienten y digo más. Por las noches, esos miedos nos crean pesadillas y nos roban nuestros sueños, dejándonos paralizados durante el día.
  Mis sueños y mi vocación por la escritura son la manifestación de mi guía interior. Todavía no tengo bien en claro el ¿Por qué debo dar a conocer lo que sé? Pero si sé que cuando lo hago, me siento liberado, como si estuviera soltando lastre en cada ocasión que suelto una de mis verdades, que para nada es "la verdad absoluta", muy por el contrario, quizás esté distante de ella, reconociendo siempre que está en poder de Dios.
  La primer mentira que le descubrí al miedo, es que la sociedad o mis cículos más íntimo de familiares y amigos no me rechazaron por mis ideas o mis trabajos. Por supuesto que la gran mayoría puede que no estén de acuerdo conmigo y desde esa postura ni siquiera les despierta curiosidad o morbo saber más detalles sobre mis experiencias.
  Eso lo traduje en una necesidad cada vez menor de seguir llevando una doble vida (una vida para la sociedad y otra para los amigos más íntimos). En una vida, me expreso más o menos a tono con los demás. En la otra, con aquellos de mi círculo de confianza digo lo que creo y siento como lo más correcto.
  Eso me lleva a pensar que para ganarle definitivamente al miedo, debo afrontar las consecuencias y unir esas dos mitades que no son opuestas, sino que una se ve y la otra está en las sombras.
  Estás tres últimas experiencias que les conté muy por encima, me dejaron una gran enseñanza sobre el "egocentrismo", porque estas tres mujeres, al igual que esos buenos amigos incondicionales de siempre, me siguieron tratando igual que antes de saber del Blog. No soy un extraterrestre para ellos, sino un loco más, como tantos otros que hay en el mundo. Me da gracia, porque aprendí que casi todas las personas que me rodean no están interesadas en lo que yo hago o digo. Y está bien que así sea, porque la mayoría de ellos tienen una propia vida de la que ocuparse. El miedo al ¿Qué dirán? es algo mío solamente y ahora entiendo que poco a poco debe desaparecer, pero todavía no estoy listo para dejar de huir, darme vuelta y besar al monstruo en la frente. Digamos que mi avance fue reducir ese monstruo gigante de muchas cabezas y garras persiguiéndome de cerca a una leona que me corre de lejos.
  Como conclusión final y con alegría me animo a afirmar que el mundo poco a poco se fue preparando para la sabiduría de las mujeres. El caso de Hilary Clinton cerca de asumir en la Casa Blanca, el caso de Michelle Obama de quien compartí un discurso en este Blog unos meses atrás o el de muchas otras primeras mandatarias del mundo, son la prueba de lo que digo. Siento también que las ideas acá expresadas llevan las banderas de la libertad y que son la sabiduría combinada de nuestro corazón y nuestra mente. Sabiduría que funciona como guía interior y que debe nutrirse de buena información para desarrollar el perfeccionamiento de nuestro ser, sea el caso de hombres o mujeres. 
  En esencia, la variedad de herramientas de comunicación con la que contamos en la actualidad, nos permiten tener al alcance de los dedos encuentros y experiencias virtuales increíbles y así también ser un medio para que la sabiduría femenina siga creciendo y tomando impulso en todo el planeta. Será poco o mucho lo que hago, pero siento el apoyo de más y más personas cada vez y que he llegado a lugares del mundo impensados en mis comienzos.
  Creo haber descubierto que el decir la verdad personal, sacarla a la luz, forma parte de mi proceso de sanación espiritual y así me siento cada vez más fuerte y más libre. Ojalá con esto, otras personas se sientan estimuladas a dar batalla a sus miedos, mostrar su luz interior y a decir también su verdad personal. Puede ser que del otro lado, haya alguien necesitando de esos conocimientos o mejor aún, puede que haya alguien dispuesto a ser nuestro aliado y a ayudarnos. Quizás así la salud de todo el mundo mejore y se logre combatir la tan dañina hipocresía.